Castril de la Peña

Se acerca el verano y es hora ya de buscar destinos para las próximas vacaciones, por lo que os vamos a ir proponiendo en una serie de artículos una serie de destinos para las vacaciones de verano, comenzando para ello por los destinos de interior.

Nuestra primera propuesta en estos destinos de interior es Castril de la Peña, un pueblecito de montaña situado en el borde norte del Altiplano de Granada, en concreto en la parte suroccidental de la comarca de Huéscar, a un paso de la provincia de Jaén y de Cazorla y su Sierra, a los pies de la Sierra de Castril y dominando un paisaje rural delicioso moldeado por los meandros del Río Castril, todo en un entorno natural incomparable en el que cualquier propuesta para una escapada de interior tiene cabida.

Así, el turismo rural, el turismo de montaña, el turismo gastronómico o, sencillamente, el placer de escapar del mundanal ruido para sumergirse en la paz y la tranquilidad que ofrece uno de esos lugares de los que cada vez quedan menos, son propuestas sugerentes para planificar una escapada o unas vacaciones en las que disfrutar y atesorar en la memoria cada instante con el lento transcurrir de cada segundo en un lugar que conserva todos los encantos de antaño corrigiéndolos y aumentándolos con la hospitalidad y la atención al visitante que caracteriza a las gentes del Altiplano de Granada.

Efectivamente, Castril de la Peña ofrece al viajero la paz y tranquilidad que se respiran en esos pueblecitos de interior en los que el tiempo parece haberse detenido, en los que pasear por sus callejuelas al fresco de la mañana, envueltas de los aromas florales de los balcones y blancas fachadas engalanadas de jazmines, geranios y claveles, constituye toda una experiencia para los sentidos que se solazan con los primeros rayos de sol que invitan a sentarse en la terraza del “Café Bar Emilio” para disfrutar de un café que se prolongará durante horas hasta bien entrada la mañana mientras contemplamos las primeras estribaciones de la Sierra de Castril o el encanto sencillo del empedrado de la calle Carmen, llena de vida los viernes con el mercadillo semanal que nos permite adquirir los utensilios y productos más tradicionales de la comarca a precios irrisorios si manejamos bien el viejo arte del regateo.

Y ya que estamos con los encantos matinales de Castril, cómo no acercarnos a la panadería de César y gozar con el aroma del pan de tahona caliente, comprar una rosca de pan de pueblo y disfrutar de ese sabor inconfundible del trigo hecho arte en un horno de piedra. Todo un disfrute para el paladar, para el olfato, la vista y el tacto, transportándonos a una experiencia que sólo desde la sencillez de la tradición es posible.

Y si de experiencias para los sentidos hablamos, Castril de la Peña nos ofrece todo un entorno natural y de montaña en el que olivos, almendras, olivares, alamedas, pinares y zarzas acompañan el dulce ronroneo del Río Castril que rodea a la Peña del Sagrado Corazón, un río que nos invita a acompañar su recorrido a lo largo de una vega que constituye un vergel de huertas y frescas alamedas, salpicado por cortijos convertidos muchos de ellos en deliciosas casas rurales en las que podemos alojarnos y despertar con la dulce llamada de la naturaleza a través de los aromas matinales que adornan las veredas del río, mecidos por el lento y sonoro curso del Río Castril que con su arrullo nos acompañará hasta altas horas de la madrugada en las noches de verano mientras que, cubiertos por el cielo estrellado, compartimos una deliciosa cena típicamente granadina o, sencillamente, disfrutamos de una copa y de la compañía de los amigos charlando sobre cualquier cosa con la excusa de sentir en nuestra piel el relajante frescor que nos regala el cercano Río Castril.

Y es que el Río Castril dota a este destino de interior de un encanto muy especial, el encanto de aquellos destinos rurales en los que la vida se multiplica, ofreciendo al viajero un regazo natural en el que perderse durante unos días, disfrutando de la soledad romántica que proporciona el murmullo del río, un río de aguas casi heladas y cristalinas, del que podemos beber un sorbo de pureza natural al tiempo que contemplamos hermosos ejemplares de truchas salvajes que encuentran aquí refugio y despensa. Recorrer sus orillas, bañarse en sus cristalinas aguas, tumbarse a la sombra y fresca de sus alamedas, comer en septiembre las moras que en sus zarzas se multiplican, embriagarse con el aroma único de la flor del pepino y del tomate que se multiplica en las huertas ribereñas a primera hora de la mañana, caminar toda una mañana hasta para gozar con el espectáculo natural del nacimiento del Río Castril, toda una experiencia para los sentidos en pleno Parque Natural de la Sierra de Castril que nos regala este río que llena de vida uno de los destinos de interior con más encanto de Andalucía.

Pero siendo el Río Castril uno de los atractivos más importantes de la zona, en torno al cual gira buena parte de la actividad diaria de sus habitantes en sus labores agrícolas, ganaderas y, desde hace unos años, turísticas, lo cierto es que Castril de la Peña ofrece al viajero otras muchas posibilidades y lugares que descubrir, como es el caso de su Iglesia Parroquial, la cual cuenta con dos portadas de los siglos XVI y XVII, así como las murallas y restos árabes que nos descubren la importancia histórica de esta plaza, y, por supuesto, la Peña del Sagrado Corazón y el Mirador de El Cantón, ambos de subida obligada para poder disfrutar de unas impresionantes vistas de buena parte de la comarca.

Y si la subida a la Peña del Sagrado Corazón y al Mirador de El Cantón nos han abierto el apetito, en Castril de la Peña podremos disfrutar de la mejor cocina de la zona, con platos contundentes y llenos de tradición, de orígenes seculares y factura pastoril y agrícola, como el “ajo de harina”, el “ajo de pan” o las deliciosas “migas de harina”, platos todos ellos elaborados con los productos más naturales y tradicionales que nacen de las riberas del Río Castril y con los que podemos regalarnos el paladar en restaurantes locales, todos ellos ubicados en plena naturaleza, como es el caso del “Restaurante El Cortijillo”, de camino al nacimiento del Río Castril que nos ofrece delicias como el lomo de cerdo a la brasa, el choto al ajillo u otras maravillas culinarias a base de ciervo o de jabalí. Igualmente, tampoco debemos olvidarnos a la hora de recomendar algún buen restaurante el caso del “Restaurante El Maño”  situado en la pedanía cercana a Castril de Fátima, cuya especialidad es y siempre ha sido la trucha de montaña, toda una delicia si la degustamos a la brasa. En todo caso, restaurantes en Castril de la Peña y alrededores no nos van a faltar, así como bares de tapeo en los que pasar un rato agradable disfrutando de la mejor cocina de la zona al tiempo que ahorramos, ya que, por si no lo sabías, las contundentes tapas que por una simple cerveza nos sirven son gratis, de modo que el tapeo es una de las mejores propuestas para ir descubriendo la gastronomía local y ahorrar.

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Martina

Apasionada de todo lo que sale en televisión, pero sobre todo de Eurovisión, donde talento y música salen unidos al escenario.